La Resurrección es una luz para los hombres
El Señor es el Verbo de Dios.
Él es la luz que refleja en el mundo la divinidad, la voluntad y el amor del
Padre. Por eso, confesamos en el Credo que Él es “luz de luz, Dios Verdadero de
Dios Verdadero”.
San Pablo nos dice: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria
nuestra fe” (I Corintios 15,14)
Si Jesús no hubiera
resucitado, sus promesas hubieran quedado sin cumplirse, sus palabras hubieran
quedado en el aire, y muchos dudarían, que fuera realmente Dios.
Pero, como Jesús sí resucitó,
entonces sabemos, reconocemos y creemos:
Que venció a la muerte y al
pecado,
Que nosotros resucitaremos
también,
Que Jesús es Dios,
Que ganó para nosotros la vida
eterna y
Que de esta manera, toda
nuestra vida adquiere sentido.
La Resurrección es una luz
para los hombres y cada cristiano debe irradiar esa misma luz a todos sus
hermanos invitándolos a ser partícipes
de la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su
caminar en el servicio.
Siempre encontraremos a nuestro
alrededor personas que viven sin vivir, porque no le encuentran sentido a su
existencia, y le corresponde a usted, ser esa Luz que les guíe en la oscuridad, que les haga
creer en Cristo Resucitado.

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