LOS DOGMAS
MARIANOS
LA
MATERNIDAD DIVINA
El dogma de la Maternidad
Divina se refiere a que la Virgen María es verdadera Madre de Dios. Fue
solemnemente definido por el Concilio de Efeso (año 431). Tiempo después, fue
proclamado por otros Concilios universales, el de Calcedonia y los de Constantinopla.
El Concilio de Efeso, del
año 431, siendo Papa San Clementino I (422-432) definió:
"Si alguno no
confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la
Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios
hecho carne, sea anatema."
(Anatema: La idea básica de esta palabra es que algo (o alguien) ha
sido puesto bajo una prohibición; prohibición que lo destina a la destrucción o
lo aparta de la sociedad)
El Concilio
Vaticano II hace referencia del dogma así:
"Desde los tiempos más antiguos, la
Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo
los fieles acuden con sus súplicas en todos sus peligros y necesidades"
(Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66).

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