8 .MARIA Y JOSE, UNA RELACIÓN DE AMOR CON JESÚS
NUESTRA RAZONES CATÓLICAS DE VENERAR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
Los Evangelios nos muestran con mucha claridad la
relación de amor de María con su único hijo, relación desde la Misma
Encarnación, durante su embarazo, durante el alumbramiento de Jesús, la misma
relación de amor de José, quien la cuida y la protege.
Como sabemos, según este relato que hace san Mateo, los
magos ya se habían regresado, cuando en el descanso de José, padre de Jesús, en
sueños recibe el mensaje del Ángel del Señor, y le ordena que tome al Niño y a
su esposa María y huyan a Egipto. La Sagrada Familia, es decir, Jesús, María y
su Esposo, José es el de menos dignidad, pero a su vez el de mayor autoridad,
el representa la cabeza de la familia, por eso el Ángel se le aparece a él, y
él es que da la orden de partir al exilio y seguramente, San José se puso al
frente de todo, especialmente al frente de su familia, por tanto al frente de
la marcha.
Otro motivo para admirar la humildad y la obediencia,
característica de san José, quien sabe perfectamente quien es el Niño, el tiene
mucha conciencia de quien es María, el sabe, porque el Ángel se lo ha revelado,
tiene a su cargo el cuidado de Jesús y su Madre, responsabilidad que asume con
gran amor. San José, es modelo de obediencia, “Levántate, toma al niño y a su
madre”, le dice el Ángel, y él, no hace ningún cuestionamiento, no titubea y
obedece de inmediato. Así es, como José con prontitud, sin esperar que
amanezca, prepara la huida a Egipto, sale entonces esa misma noche con su
familia (Mt 2, 13-18)
Otro capitulo muy interesante, es su angustia al
encontrar después de tres días de desaparecido a Jesús de doce años, sentado
entre los doctores de la ley en el santuario de Jerusalén (Lucas 2, 48),
guardando todas estas cosas en su corazón (Lucas 2, 51).
Este fragmento del Evangelio según San Lucas, invita a
fijarse en varios puntos, donde se habla de las costumbres de las familias
judías en tiempos de Jesús, reflejadas en la vida del matrimonio de San José y
María Santísima, pero también invita a reflexionar sobre como Jesús, hace ver
que su prioridad es su Padre celestial frente a la más que legítima angustia
con que María y José anduvieron tres días buscándolo a él, extraviado y hallado
finalmente en el templo.
En los primero versículos, detalle muy importante a
considerar, dice: Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la
fiesta de la Pascua. Es decir, José y María tenían por costumbre subir a estas
fiestas de la Pascua, con este detalle, se puede afirmar aún más la virginidad
de María, como es lógico pensar, si hubiese estado embarazada y con más hijos
pequeños, no hubiese podido subir cada año a Jerusalén, ya que habría tenido
que cuidarse y su pequeños no le hubiesen permitido hacerlo.
También los Evangelios nos muestran otra parte importante
de su relación con su único hijo, en el comienzo del ministerio de Cristo
cuando le pide que realice el milagro de la conversión del agua en vino. La
fidelidad a su Hijo en la bodas de Caná, al indicarle a los que estaban
sirviendo el vino, "Hagan todo lo que el les diga" (Juan 2,5); y en
el Pentecostés, cuando recibe el Espíritu Santo en forma de llamas de fuego, en
compañía de los once apóstoles, los parientes de Jesús y otras mujeres (Hechos
1, 12 14).

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