San
Felipe Apóstol
Era
originario de Betsaida de Gallilea. Según parece, formaba parte del reducido
grupo de judíos piadosos que seguían a San Juan de los apóstoles, pero San Juan
habla de él varias veces y narra, en particular, que el Señor llamó a Felipe al
día siguiente de las vocaciones de San Pedro y San Andrés. Un siglo y medio más
tarde, Clemente de Alejandría sostuve que Felipe fue el joven que respondió al
llamado del Señor, con estas palabras: "Permite que vaya, primero, a
enterrar a mi padre". A lo cual contestó Cristo: Deja que los muertos
entierren a los muertos; tú ven a predicar el reino de Dios" (Luc. 9:50).
Consta
que San Felipefue llamado antes de las bodas de Caná, a pesar de que, como lo
dijo el mismo Cristo, Suhora no había llegado aún, es decir, todavía no había
empezado su vida pública.
Su
primer encuentro con Jesús ocurrió al día siguiente del que tuvieron Juan,
Andrés, Simón Pedro y Santiago. Sorprende la ausencia de preámbulos para el
llamamiento que le hará Jesús: "Al día siguiente determinó (Jesús)
encaminarse hacia Galilea y encontró a Felipe. Y le dijo Sígueme" . Y le
siguió. No fue insensatez por parte suya, sino generosidad y quizá sentirse
respaldado por el ejemplo de sus amigos y convecinos seguidores de aquel
desconocido de Nazaret. Había escuchado las palabras del Bautista, junto a la
voz del cielo que nombraba a Jesús como el Hijo amado, pero seguir a Jesús como
discípulo no era fácil. Ya conocemos la exigencia de la llamada contenida en el
consejo-mandato de seguir a Jesús que lleva a dejar todo y convertirse en
discípulo de un maestro sin títulos y sin más autoridad que la recomendación
del Bautista junto a su prestancia personal. No parece su caso como el de Juan
y Andrés que buscan al "Cordero de Dios que quita los pecados del mundo",
ni recibe las explicaciones de Pedro y Santiago por parte de sus hermanos. Pero
un leve dato ilumina lo que debió ocurrir para que Jesús le llamase sin
excesiva preparación, y lógicamente sin imprudencia, lo dice el evangelio de
Juan: "Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro" , y
también de Juan y Santiago. Luego era amigo de los cuatro primeros.
Porta
una cruz de plata, como símbolo de la Santa Madre Iglesia. Manto azul y en su
credo se alude: "Creo que ha de venir a juzgar a vivos y muertos"
Todos
los documentos colocan su martirio en Hierápolis bajo Domiciano crucificado
cabeza abajo y rematado luego a pedradas. Una inscripción de su posible tumba
en Hierápolis dice: al glorioso apóstol y teólogo Felipe. Sus reliquias habrían
sido trasladadas a Roma, donde se veneran junto a las de Santiago el Menor en
la iglesia de los Doce Santos Apóstoles.

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