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miércoles, 13 de noviembre de 2013

San Felipe Apóstol

San Felipe Apóstol
Era originario de Betsaida de Gallilea. Según parece, formaba parte del reducido grupo de judíos piadosos que seguían a San Juan de los apóstoles, pero San Juan habla de él varias veces y narra, en particular, que el Señor llamó a Felipe al día siguiente de las vocaciones de San Pedro y San Andrés. Un siglo y medio más tarde, Clemente de Alejandría sostuve que Felipe fue el joven que respondió al llamado del Señor, con estas palabras: "Permite que vaya, primero, a enterrar a mi padre". A lo cual contestó Cristo: Deja que los muertos entierren a los muertos; tú ven a predicar el reino de Dios" (Luc. 9:50).

Consta que San Felipefue llamado antes de las bodas de Caná, a pesar de que, como lo dijo el mismo Cristo, Suhora no había llegado aún, es decir, todavía no había empezado su vida pública.

Su primer encuentro con Jesús ocurrió al día siguiente del que tuvieron Juan, Andrés, Simón Pedro y Santiago. Sorprende la ausencia de preámbulos para el llamamiento que le hará Jesús: "Al día siguiente determinó (Jesús) encaminarse hacia Galilea y encontró a Felipe. Y le dijo Sígueme" . Y le siguió. No fue insensatez por parte suya, sino generosidad y quizá sentirse respaldado por el ejemplo de sus amigos y convecinos seguidores de aquel desconocido de Nazaret. Había escuchado las palabras del Bautista, junto a la voz del cielo que nombraba a Jesús como el Hijo amado, pero seguir a Jesús como discípulo no era fácil. Ya conocemos la exigencia de la llamada contenida en el consejo-mandato de seguir a Jesús que lleva a dejar todo y convertirse en discípulo de un maestro sin títulos y sin más autoridad que la recomendación del Bautista junto a su prestancia personal. No parece su caso como el de Juan y Andrés que buscan al "Cordero de Dios que quita los pecados del mundo", ni recibe las explicaciones de Pedro y Santiago por parte de sus hermanos. Pero un leve dato ilumina lo que debió ocurrir para que Jesús le llamase sin excesiva preparación, y lógicamente sin imprudencia, lo dice el evangelio de Juan: "Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro" , y también de Juan y Santiago. Luego era amigo de los cuatro primeros.

Porta una cruz de plata, como símbolo de la Santa Madre Iglesia. Manto azul y en su credo se alude: "Creo que ha de venir a juzgar a vivos y muertos"

Todos los documentos colocan su martirio en Hierápolis bajo Domiciano crucificado cabeza abajo y rematado luego a pedradas. Una inscripción de su posible tumba en Hierápolis dice: al glorioso apóstol y teólogo Felipe. Sus reliquias habrían sido trasladadas a Roma, donde se veneran junto a las de Santiago el Menor en la iglesia de los Doce Santos Apóstoles.

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