Las redes sociales son algo más que establecido en la sociedad actual. Facebook, Instagram, Snapchat o Twitter son algunas de las empresas más importantes del mundo y también las que más influencia tienen sobre nosotros. Cada día se registran en ellas miles y miles de personas y, lo que es más importante, son utilizadas por millones de usuarios diariamente.
Hay personas que las usan con distintos fines. Está quien comparte noticias, quien comparte sus opiniones, quien hace fotos a su comida, quien sube fotografías de paisajes y también quien sube fotografías suyas delante del espejo. También los hay que comparten su entrenamiento diario y los que hablan sobre el último libro que han leído. Pero, cuando compartimos en redes sociales, ¿tenemos todos el mismo objetivo? Creo que no.
Fotos de comida, de gente con morritos, de poses, de miradas al infinito, de publicidad de marcas, de "mira qué genial el sitio al que he venido y tú no", de aparentar y de querer ser lo que uno no es. Este tipo de publicaciones son las que nos hacen adictos a las redes.
Somos esclavos de los likes y los retweets
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