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viernes, 30 de agosto de 2013

CLAVE PARA OÍR LA VOZ DE DIOS

La voz de Dios en nuestro corazón suena como un flujo de pensamientos espontáneos; por lo tanto, cuando sintonizo con Dios, sintonizo con la espontaneidad.
La Biblia dice que el Señor me respondió y me dijo... (Habacuc 2:2). Habacuc conocía el sonido de la voz de Dios, y también Elías la describió como una voz tranquila y suave (I Reyes 19:12). Yo siempre había estado a la escucha de una voz interior audible, y estoy seguro de que Dios puede hablar de esa forma y que a veces lo hace; sin embargo, he comprobado que para la mayoría de nosotros, la mayor parte de las veces la voz interior de Dios nos viene en forma de pensamientos espontáneos, visiones, sentimientos o impresiones. Por ejemplo, ¿no hemos tenido todos nosotros la experiencia de estar conduciendo por la carretera y pensar que debemos orar por cierta persona? En general, reconocemos que eso es la voz de Dios que nos llama a orar por ese individuo. Mi pregunta para usted es: ¿Cómo sonaba la voz de Dios cuando usted iba conduciendo en su auto? ¿Era una voz audible o era un pensamiento espontáneo que surgió en su mente? La mayoría de ustedes diría que la voz de Dios les llegó como un pensamiento espontáneo.
Así que me dije a mí mismo: "Quizá cuando estoy a la escucha de la voz de Dios, debería estar escuchando un flujo de pensamientos espontáneos; quizá la comunicación en el espíritu se recibe en forma de pensamientos espontáneos, impresiones, sentimientos y visiones." Mediante la experimentación y respuesta de miles de personas, ahora estoy convencido de que esto es así.
La Biblia lo confirma de muchas maneras. La definición de paga, la palabra en griego que significa intercesión, es: "un encuentro casual o una intersección accidental". Cuando Dios pone en nuestro corazón a personas por las que interceder, lo hace a través de paga, un pensamiento de encuentro casual, intercalado accidentalmente en nuestros procesos de pensamiento; por lo tanto, cuando me pongo en sintonía con Dios, sintonizo con los pensamientos casuales o espontáneos. Cuando estoy tranquilamente delante de Dios en oración, he descubierto que el flujo de pensamientos que llega a mi mente viene, definitivamente, de Dios.Fuente: www.cluonline.com/cwg/books/.


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