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domingo, 27 de octubre de 2013

Los católicos distinguimos tres categorías de culto:

- Latría o Adoración: El culto de adoración es el culto interno y externo que se rinde sólo a Dios. Latría viene del griego latreia, que quiere decir servicio a un amo, al señor soberano.

- Dulía o Veneración: La veneración se tributa a los siervos de Dios, los ángeles y los bienaventurados, por razón de la gracia eminente que han recibido de Dios. Este es el culto que se tributa a los santos. Dulía viene del griego doulos que quiere decir servidor, servidumbre. Nos encomendamos a ellos porque creemos en la comunión y en la intercesión de los santos, pero jamás los adoramos como a Dios. Tratamos sus imágenes con respeto, al igual que lo haríamos con la fotografía de un ser querido. No veneramos a la imagen, sino a lo que representa.

- Hiperdulía o Veneración especial: Este culto lo reservamos para la Virgen María por ser superior respecto a los santos. Con esto, reconocemos su dignidad como Madre de Dios e intercesora nuestra. Manifestamos esta veneración con la oración e imitando sus virtudes, pero no con la adoración.

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