1.“ADORARÁS AL SEÑOR TU DIOS Y SÓLO A ÉL DARÁS
CULTO"
NUESTRA RAZONES CATÓLICAS DE VENERAR A LA SANTÍSIMA
VIRGEN MARÍA
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
Tengo la impresión que una los mayores complacencias de
algunas confesiones no católicas, es hacernos ver que no respetamos el
mandamiento entregado a Moisés (Dt 6,13) “A Yahvé tu Dios temerás, a él le
servirás, por su nombre jurarás. No vayáis en pos de otros dioses, de los
dioses de los pueblos que os rodean, porque un Dios celoso es Yahvé tu Dios que
está en medio de ti”, es decir “Adorarás al señor tu Dios y sólo a él darás
culto". Esto es algo que he venido escuchando siempre, y por
desconocimiento nos dicen en forma acusatoria, que adoramos a María como si
fuera una Diosa, algo que no es cierto y nunca nuestra Iglesia lo ha propuesto.
Otro de los argumentos que utilizan, son las palabras de
Dios en el Éxodo: “Yo, Yahvé, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto,
de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí. No te
harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de
lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la
tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu
Dios, soy un Dios celoso” (Ex 20,2-5). La confusión viene de una mala
interpretación del texto, pues la Biblia rechaza enérgicamente el culto de
adoración a los ídolos (falsos dioses), pero ella nunca ha rechazado las
imágenes como signos religiosos. En efecto, Dios llamó al pueblo hebreo a
avanzar por la senda del monoteísmo, dejando atrás los ídolos y dando adoración
al verdadero Dios. Pero los israelitas de aquel tiempo atraídos por las
prácticas de los pueblos paganos querían, a veces, volver al politeísmo y a la
adoración de ídolos. Entonces Moisés, inspirado por Dios les prohibió
estrictamente hacer estos ídolos: “No vayáis en pos de otros dioses”, razón por
los que les prohíbe, como en el caso del “becerro de oro”, (Cfr. Ex 32, 4-8)
hacer imágenes o estatuas de falsos dioses. Pero otra cosa muy distinta es
aplicar estos textos a las imágenes como adornos o signos religiosos. Estos
signos (imágenes) nunca han sido prohibidos por Dios ni por la Biblia. En otra
ocasión, Moisés intercedió por el pueblo y Dios le respondió: “Haz una
serpiente de bronce, ponla en un palo y todo el que la mire se salvará”. (Num
21,9) Nos damos cuenta otra vez de que esta serpiente de bronce era una imagen
hecha por manos de hombre, pero no para adorar, sino que era un “signo
religioso” para invocar a Dios con fe.

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