2. ADORAMOS A DIOS Y CON ALEGRÍA VENERAMOS A MARÍA
NUESTRA RAZONES CATÓLICAS DE VENERAR A LA SANTÍSIMA
VIRGEN MARÍA
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
Parte de la ignorancia de quienes gozan de acusarnos,
nace por una parte el no saber distinguir entre adorar y venerar, por otra
parte comenten una falta de respeto y consideración enorme con Dios, no tener
una veneración es decir una máximo respeto de su elegida para engendrar a su
hijo Jesucristo, en especial, el negar que María es Madre de Dios, porque si
Jesucristo es Dios, y nació del vientre de María, entonces por consiguiente
ella es Madre de Dios.
De las tanta Lecturas Bíblicas de las que gozamos en
nuestra Fe y finalizamos diciendo es “Palabra de Dios”, encontramos en
Colosense 1, 15-19, que dice: “El es Imagen de Dios invisible, Primogénito de
toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y
en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los
Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él, él existe con
anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia. El es también la
Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia: El es el Principio, el Primogénito de entre
los muertos, para que sea él el primero en todo, pues Dios tuvo a bien hacer
residir en él toda la Plenitud”., Y esta Palabra de Dios, ha sido amada por la
Iglesia desde su inicio, y no solo aceptando, sino que con el absolutamente
convencimiento divino en Dios Padre y en Jesucristo como dice la misma lectura:
Jesucristo es quien "es la imagen visible de Dios, que es invisible".
Y aún mas: “Pues ha sido juzgado digno de una gloria en tanto superior a la de
Moisés, en cuanto la dignidad del constructor de la casa supera a la casa
misma. Porque toda casa tiene su constructor; mas el constructor del universo
es Dios. Ciertamente, Moisés fue fiel en toda su casa, como servidor, para
atestiguar cuanto había de anunciarse, pero Cristo lo fue como hijo, al frente
de su propia casa, que somos nosotros, si es que mantenemos la entereza y la
gozosa satisfacción de la esperanza. Por eso, como dice el Espíritu Santo: Si
oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones (Hebreos 1, 3-7),
porque:"El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que
Dios es".
Por tanto, si aquellos acusadores conociesen bien a
nuestra Iglesia, fundada por Jesucristo ya hace 2000 años, a diferencia de
muchas otra Iglesias de reciente fundación y dentro de los últimos 300 años,
sabrían que solo a Dios adoramos y que a nuestra Santísima Virgen María, la
veneramos, porque es la santa mujer elegida por Dios, nuestro Padre para que
diera a luz a su hijo unigénito, y tal como lo dice la lectura: “El ángel le
dijo: « No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a
concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre
Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo”, (Lc 1, 30-32) y La
mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones
(Apocalipsis 12, 5)

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