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sábado, 2 de noviembre de 2013

2. ADORAMOS A DIOS Y CON ALEGRÍA VENERAMOS A MARÍA

2. ADORAMOS A DIOS Y CON ALEGRÍA VENERAMOS A MARÍA
NUESTRA RAZONES CATÓLICAS DE VENERAR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds

Parte de la ignorancia de quienes gozan de acusarnos, nace por una parte el no saber distinguir entre adorar y venerar, por otra parte comenten una falta de respeto y consideración enorme con Dios, no tener una veneración es decir una máximo respeto de su elegida para engendrar a su hijo Jesucristo, en especial, el negar que María es Madre de Dios, porque si Jesucristo es Dios, y nació del vientre de María, entonces por consiguiente ella es Madre de Dios.

De las tanta Lecturas Bíblicas de las que gozamos en nuestra Fe y finalizamos diciendo es “Palabra de Dios”, encontramos en Colosense 1, 15-19, que dice: “El es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia. El es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia: El es el Principio, el Primogénito de entre los muertos, para que sea él el primero en todo, pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud”., Y esta Palabra de Dios, ha sido amada por la Iglesia desde su inicio, y no solo aceptando, sino que con el absolutamente convencimiento divino en Dios Padre y en Jesucristo como dice la misma lectura: Jesucristo es quien "es la imagen visible de Dios, que es invisible". Y aún mas: “Pues ha sido juzgado digno de una gloria en tanto superior a la de Moisés, en cuanto la dignidad del constructor de la casa supera a la casa misma. Porque toda casa tiene su constructor; mas el constructor del universo es Dios. Ciertamente, Moisés fue fiel en toda su casa, como servidor, para atestiguar cuanto había de anunciarse, pero Cristo lo fue como hijo, al frente de su propia casa, que somos nosotros, si es que mantenemos la entereza y la gozosa satisfacción de la esperanza. Por eso, como dice el Espíritu Santo: Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones (Hebreos 1, 3-7), porque:"El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es".

Por tanto, si aquellos acusadores conociesen bien a nuestra Iglesia, fundada por Jesucristo ya hace 2000 años, a diferencia de muchas otra Iglesias de reciente fundación y dentro de los últimos 300 años, sabrían que solo a Dios adoramos y que a nuestra Santísima Virgen María, la veneramos, porque es la santa mujer elegida por Dios, nuestro Padre para que diera a luz a su hijo unigénito, y tal como lo dice la lectura: “El ángel le dijo: « No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo”, (Lc 1, 30-32) y La mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones (Apocalipsis 12, 5)

Seguimos leyendo y encontramos al ángel Gabriel enviado por Dios diciendo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. (Lc 1,38), mostrando de esta forma como Dios se fijado en ella de entre muchas mujeres de aquel tiempo y le trae de parte de Dios un saludo de mucho ánimo y deleite, “Alégrate”, estas colmada de Bendiciones, entonces si Dios, nuestro Padre se fijado en ella, ¿con cuanta más razón no nos fijaremos nosotros sus hijos?. Su propia prima Isabel, en cuanto la vio exclamando con gran voz, dijo: “Bendita tú entre las mujeres” (Lc 1,42)

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