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viernes, 24 de enero de 2014

Evangelizar es tener el fuego de Dios dentro y encenderlo con valor en el mundo

La gran pregunta está siempre allí, en muchísimos corazones. Estaba allí ya antes que una noche en Belén un Niño cambiase la historia.

“Evangelizar es tener el fuego de Dios dentro y encenderlo con valor en el mundo (...) Se es evangelizador si se tiene en el corazón la conciencia que es Dios quien actúa en la Iglesia y si se tiene una pasión ardiente de comunicar Cristo al mundo”. Con estas reflexiones, Benedicto XVI abrió las sesiones del Sínodo sobre la nueva evangelización.

La gran pregunta está siempre allí, en muchísimos corazones. Estaba allí ya antes que una noche en Belén un Niño cambiase la historia, y vuelve a resonar – entre persecuciones e indiferencia creciente – luego de dos mil años de difusión del Evangelio: ¿Quien es Dios? ¿Y qué cosa tiene que ver con la humanidad? El Santo Padre tocó el corazón del Sínodo llevando al Aula el ruido de los latidos de quien en el mundo alza los ojos al cielo, no ve nada y continúa preguntándose:

“Detrás del silencio del universo, detrás de las nubes de la historia, ¿existe o no existe un Dios? Y si este Dios existe, nos conoce, ¿qué tiene que ver con nosotros? Este Dios es bueno y la realidad del bien ¿tiene poder en el mundo o no? Esta interrogante es hoy en día tan actual como lo era en aquel tiempo. Mucha gente se pregunta: ¿Dios es una hipótesis o no? ¿Es una realidad o no? ¿Porqué no se deja percibir? ‘Evangelio’ quiere decir que Dios ha quebrado su silencio: Dios ha hablado, Dios existe. Dios nos conoce, Dios nos ama, ha entrado en la historia. Jesús es su Palabra, el Dios con nosotros, el Dios que nos demuestra que nos ama, que sufre con nosotros hasta la muerte y resurge”.

Fuente: www.iglesia.org

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